Ynet: ¿Quién dio la orden de sabotear la instalación nuclear iraní?

Análisis. Aún nadie ha acusado a Israel de atacar la fábrica de centrifugadoras en Irán y, sin embargo, es el principal sospechoso debido a su interés de sabotear el sitio y a su capacidad para hacerlo. Si el Estado judío está detrás de la operación, que seguramente fue planificada con mucho tiempo de antelación, significaría que Bennett y sus socios en el gobierno han decidido adoptar una postura firme frente a la amenaza iraní y que Netanyahu temió llevar a cabo la ofensiva durante su mandato como primer ministro.

Israel guarda silencio, en todos los canales. Estados Unidos guarda silencio, e incluso los iraníes, que tienen prisa por encontrar a un agente del Mossad en cada esquina y debajo de cada cama. Nadie ha acusado a Israel (al menos por ahora) del ataque perpetrado por un dron contra la principal fábrica de centrifugadoras en Irán durante la noche del miércoles en la ciudad de Karaj.

Sin embargo, Israel es el principal sospechoso, tanto por su interés en sabotear el sitio como porque dispone de la capacidad para llevar a cabo una operación de semejante complejidad. Según declararon fuentes iraníes familiarizadas con la investigación a The New York Times, la operación incluyó el envío de un dron cuadricóptero desde territorio iraní, en un lugar ubicado cerca del objetivo, y la posterior ofensiva contra la instalación nuclear.

Cuando Estados Unidos quiso atacar al vicejefe de Al Qaeda, que encontró refugio en un barrio de lujo en Teherán, según los informes, pidió a Israel que lo hiciera. Presumiblemente, esto no se debe a que Washington no hubiera querido eliminar al líder terrorista por sus propios medios -tenía varios motivos para querer hacerlo- sino a que el Estado judío es el único país que actualmente cuenta con la capacidad para llevar a cabo operaciones encubiertas en territorio iraní.

Además, fuentes estadounidenses dijeron a The New York Times que el objetivo atacado estaba incluido en la lista de sitios que Israel presentó a principios de 2020 a altos funcionarios de la administración Trump, incluido el secretario de Estado Mike Pompeo, la jefa de la CIA Gina Haspel e incluso el propio presidente Donald Trump, como posibles blancos de ofensivas en el marco de la amplia campaña que Israel ha planeado contra el proyecto nuclear iraní.

En el año y medio que siguió, una serie de ataques de este tipo se atribuyeron efectivamente a Israel. En septiembre de 2020, se alcanzó uno de los principales objetivos de la campaña: la instalación de calibración de centrifugadoras en Natanz, la planta donde se ensamblan las máquinas para el enriquecimiento de uranio. En abril de 2021, se produjo una poderosa explosión dentro de las salas de enriquecimiento de uranio y golpeó gravemente a un gran número de centrifugadoras instaladas en ellas dentro de la planta de Natanz.

Los funcionarios iraníes también afirmaron que se trató de un ataque muy similar a la ofensiva llevada a cabo con pequeños drones contra una instalación de Hezbollah en Beirut en agosto de 2019. La organización terrorista libanesa responsabilizó al Mossad por esa operación.

Si todo esto es cierto, detrás del ataque seguramente se oculta una situación interesante en la compleja relación entre el primer ministro Naftalí Bennett y su predecesor, Benjamín Netanyahu. Es importante entender que este tipo de acciones es el resultado de una planificación de meses, a veces años. La idea de la operación no surgió el día de la formación del nuevo gobierno, y no sorprende el hecho de que se haya presentado la posibilidad de llevar a cabo la ofensiva a los estadounidenses (según informes internacionales) hace medio año. Entonces, si los reportes extranjeros son ciertos, esta acción se planeó hace mucho tiempo y era parte de una serie de acciones israelíes planeadas contra Irán durante la administración Trump.

Es posible que algunas de las operaciones se hayan pospuesto por razones operativas durante la administración Trump, pero también podrían haberse postergado por otras razones. En otras palabras, es posible que Netanyahu, cuando era primer ministro, decidiera no aprobar esta acción por varios motivos.

La ejecución de una operación de esta envergadura, que podría tener implicaciones militares e internacionales de gran alcance, requiere la aprobación del primer ministro, pero también precisa del visto bueno del jefe de gobierno antes de que se lleve a cabo, debido a que alguien podría sustituirlo en el cargo, y en cualquier caso para verificar si las circunstancias han cambiado. En tal caso, el primer ministro debe convocar una reunión en la que participen él mismo, altos mandos de los servicios de seguridad, el ministro de Defensa y el jefe del Consejo de Seguridad Nacional, entre otros.

En este caso, es muy posible que Naftalí Bennett, quien probablemente no escuchó casi nada de Netanyahu sobre las acciones del Mossad en la media hora de reunión que mantuvieron antes de que su sucesor tomara posesión, probablemente se enteró más tarde en una sesión informativa con el jefe del Mossad, David Barnea, acerca de una importante operación que estaba preparada para llevarse a cabo en cualquier momento. Por lo tanto, si todas estas hipótesis son ciertas, fue Netanyahu quien temió perpetrar el ataque en Irán (quizás por razones completamente justificadas) y fue Bennett, quien Netanyahu afirma que no correría ningún riesgo, quien decidió ordenar la ofensiva.

Aún no está claro cuánto daño se produjo a la planta de producción de centrífugas, si es que se causó alguno. Sin embargo, está claro que la orden de Bennett de atacar la instalación indicaría un enfoque firme respecto del asunto iraní, y demostraría que la posición del primer ministro es aceptada por sus socios en el gobierno, especialmente por el canciller Lapid.

Si Israel es responsable del ataque, que fue llevado a cabo mientras el jefe del Ejército se encontraba en Estados Unidos, es poco probable que el militar israelí lo hiciera sin informar a sus anfitriones, porque de lo contrario correría el riesgo de sufrir una gran vergüenza si la operación se interpretara como una forma de obstaculizar a Estados Unidos en medio de las negociaciones sobre el tratado nuclear entre Irán y las potencias en Viena. Además, debido a que probablemente se alcance un acuerdo pronto, este era el mejor momento, si no el único, para llevar a cabo un ataque de este tipo. Si bien Israel no formará parte del tratado, todo parece indicar que Washington se comprometerá a no perpetrar asesinatos ni llevar a cabo actos de sabotaje en Irán, y los iraníes seguramente estarán atentos a que Estados Unidos intente frenar las acciones israelíes.

La política del nuevo gobierno, que aún no ha sido pactada, oscila entre dos ejes principales, algunos dirían contradictorios.

El primero: después de que Netanyahu prohibió a los representantes israelíes participar en cualquier forma de acuerdo nuclear, sus sucesores pueden decidir intentar influir en el tratado y determinar con Estados Unidos qué sería considerado una violación grave por parte de Irán, de una manera que los estadounidenses acepten acciones de sabotaje de Israel contra Irán.

Y el segundo: a pesar de que el nuevo gobierno intenta desarrollar una nueva atmósfera y un nuevo diálogo con Washington, la orden de Bennett para operar en Irán muestra una actitud agresiva y una postura firme frente al proyecto nuclear, porque tal como el primer ministro expresó ayer, “la responsabilidad de nuestro destino estará en nuestras manos y no en manos de nadie más”.

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Un comentario sobre “Ynet: ¿Quién dio la orden de sabotear la instalación nuclear iraní?”

  1. ISRAEL NUNCA ATACARA UN BLANCO QUÉ NO SEA UNA AMENAZA A SU TIERRA….!! SOLO SE DEFIENDE..!! TIENE TODO EL DERECHO..TOTAL APOYO AL MOSSAD Y FDI.. AHORA Y SIEMPRE..

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